De muralla a puente: límites que conectan y protegen

by | May 23, 2025 | Definiendo mis límites

¿En qué momento pongo límites?

Los límites no se ponen bajo presión o sentimientos; se establecen estando consciente, con mente fría, y entendiendo que es algo contundente.

Entendiendo de dónde viene el otro cuando se trata de tus límites: la compasión, el desapego, la receptividad del otro.

Pregúntate:

  • ¿En qué momento y en qué circunstancia estoy poniendo estos límites?
  • ¿Estoy poniéndolos en un momento incómodo?
  • ¿O los estoy estableciendo en un momento neutro para ambas partes?
  • ¿Estoy a la defensiva? ¿Bajo presión o enojo?
  • ¿Pongo límites desde un sentimiento temporal como la ira o la frustración?

¿Por qué siento que no se me respetan mis límites?

Nunca habías puesto límites en tu vida y los estás estableciendo ahora; es normal que las personas estén acostumbradas a tu falta de límites y les tome más tiempo entender que has evolucionado.

Algunas razones:

  • No tienes límites (sanos) propios. Los límites primero comienzan contigo misma.
  • Estás rodeada de personas que no tienen límites, y ellos refuerzan esa falta en ti.
  • Poner límites te alejará de muchas personas que se alimentaban de tu falta de límites. 

No tienes que ser agresiva cuando los pongas.

La importancia de buscar guía y apoyo

Es bueno consultar a un psicólogo especializado en esos temas para que te oriente en esa área.

Cuando mis límites no eran respetados, yo me ponía furiosa, hasta que entendí que esas personas que no respetaban mis límites no merecían estar en mi vida.

Les puse límites de contacto, y si por alguna razón era obligatorio estar cerca de ellos, simplemente limitaba el tiempo y las conversaciones que tenía con ellos.

Acuérdate de que tu salud mental tiene mucho que ver con los límites que pongas, y es bueno que sepas que esos límites pueden cambiar con el tiempo.

Cuando los límites también construyen

Si tienes personas a tu alrededor que te aceptan y aceptan tus límites, es importante que les des espacio para procesar los cambios que vayas haciendo.

Y si tienes personas que estaban acostumbradas a que no hubiera límites, pero te aman y están dispuestas a aceptar los cambios en tu vida, comienza con límites pequeños, claros y muy precisos.

Con el tiempo, ve aumentando hasta que se adapten a este nuevo sistema en tu vida.

El ejemplo de Nehemías: proteger lo que Dios te encargó

Una historia que me ayudó a entender esto fue la de Nehemías, cuando reconstruyó los muros de Jerusalén (Nehemías 4).
Él sabía que tenía una misión y no permitió que ni la burla, ni la oposición de los demás, ni la manipulación lo distrajeran.

Nehemías puso límites claros: no se detuvo a discutir con los enemigos, no dejó entrar a todo el mundo en la ciudad, y organizó turnos de trabajo con vigilancia.

¿Por qué? Porque entendía que proteger lo que Dios le había encargado también implicaba establecer barreras.

Así mismo pasa con nuestra vida: hay momentos en que levantar muros no es para excluir, sino para proteger lo que se está construyendo.

La compasión en el proceso

Las personas somos como niños, aprendemos poco a poco.

Es justo verlo así para que vayas entendiendo cómo trabaja el cerebro de cada quien cuando se trata de los cambios, así puedas tener compasión en la forma de ejercer tus límites hacia otros.

Reflexiona: ¿Ese límite era sano o un muro por miedo?

Escribe cómo reformularías ese límite de manera clara, firme y amorosa.

Preguntas de reflexión:

  • ¿Estoy poniendo límites desde la sanidad o desde el temor?
  • ¿A quién necesito mostrarle compasión mientras aprendo a proteger mi propósito?
  • ¿Qué muro necesito reemplazar por un límite consciente y amoroso?

¡Nos vemos en la próxima!

0 Comentarios

0 Comments