De la Determinación a la Disciplina
Déjame compartirte un secreto que he aprendido en estos años caminando con Dios: Las pruebas no se hacen más fáciles, pero con el tiempo, una vida disciplinada y una profunda relación con Dios, adquirimos sabiduría para enfrentarlas.
La clave es aprender a ser determinadas, incluso cuando no queremos. Esto significa depender totalmente del Espíritu Santo, permitiéndole fortalecernos y guiarnos en todo momento.
“Sin embargo, cuando Daniel oyó que se había firmado la ley, fue a su casa y se arrodilló como de costumbre en la habitación de la planta alta, con las ventanas abiertas que se orientaban hacia Jerusalén. Oraba tres veces al día, tal como siempre lo había hecho, dando gracias a su Dios.”
-Daniel 6:10 NTV
Parto del supuesto de que conocemos la Biblia, pero si no es tu caso, pídele al Espíritu Santo que te ayude a entenderla.
Ora para que Él esté contigo mientras la lees y que te ayude a crear una disciplina de lectura diaria para que cada palabra quede grabada en tu corazón y se haga realidad en tu vida.
Cuando comprendes la Palabra de Dios y caminas en su verdad, te resulta más fácil ser determinada y obedecer Su voluntad.
La determinación se convierte en disciplina y la disciplina en rutina, la rutina resulta en una costumbre.
Si sientes que Dios te llama a escribir un libro, la determinación de aprender a escribir o a tomar pasos hacia eso está en tu corazón hacer, te lleva con el tiempo a ser disciplinada y haces una rutina donde agregas a tu día o semana un tiempo determinado para escribir. Esto crea la costumbre de escribir ese y otros libros.
(el libro es solo un ejemplo)
La única manera de mantenernos constantes en nuestras metas es teniendo al Espíritu Santo, habitando en nosotras y conociendo el carácter de Dios y que es lo que él quiere para nuestras vidas. Pero, ¿qué hacemos cuando nos sentimos desmotivadas?
Aunque escuchar prédicas es valioso, lo más importante es anclarnos en la Palabra de Dios que se predica. Si un mensaje impacta tu vida, profundiza en la Escritura que lo respalda.
Por ejemplo, si lees uno de mis artículos y un versículo bíblico te impacta, pregúntate:
¿Cómo puedo estudiarla más? ¿Cuál es su contexto bíblico? ¿Quién escribió ese versículo y por qué? Etc.
Si menciono a Jesús, ¿qué enseñanzas de su vida pueden motivarte hoy? Buscar respuestas en la Palabra te ayudará a mantenerte firme y avanzar con propósito.
¿Cómo voy de la disciplina a la rutina?
Vuelvo a suponer que quieres aprender a ser disciplinada en tu día a día y no solo en el momento en que quieres hacer el propósito de Dios en tu vida.
¿Qué haces por la mañana cuando te levantas? ¿Cuál es tu rutina? ¿Cómo te sientes en el día después de hacer tu rutina diaria? ¿Te conectas con Dios? ¿Qué pensamientos tienes? ¿Qué ideas entran a tu mente? ¿De qué te alimentas: chismes o palabra de Dios? ¿Cuál es tu alimento físico, te alimenta o solo te llena? ¿Cómo se ve tu entorno?
Ya tienes una rutina, aunque quizás no lo llames así, la rutina, mala o buena, es una rutina que YA estás acostumbrada a hacer.
“No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo.”
-Filipenses 3:12
Así como es tu rutina diaria, así se determina tu vida, lo que haces a diario te impulsa a tu crecimiento integral y tu relación con Dios o de lo contrario te mantiene estancada e inconforme.
Dios no nos llama a ser perfectas en todo, pero sí nos llama a perfeccionarnos en él.
El Señor dirige los pasos de los justos; se deleita en cada detalle de su vida. Salmos 37:23
Ejemplo de una rutina con propósito y disciplina:
- Desde que te levantas, después de orar y entregarle el día a Dios, pon un video que te alimente el alma. No importa lo largo que sea, o si te sientes tan desmotivado que no tienes ganas de escuchar nada. PONLO, fuérzate a hacerlo.
Esos minutos en lo que te levantas son primordial, es cuando tu cerebro y tu desmotivación tienen una guerra absurda por quien controlara el resto de tu día.
No trates de averiguar si ese día te sientes motivada o no, no vale la pena perder esos segundos donde decides cómo pasarás el resto de tu día por una simple curiosidad. Prepárate para eso que quieres comenzar hacer.
(hablo por experiencia propia)
- Haz lo que más te gusta en la mañana, puede ser algo tan sencillo como prepararte un café o hacerte un desayuno gourmet.
¡Sí! Entiendo que cada quien tiene una forma de vivir sus mañanas. Pero en la mañana es cuando puedes cambiar el entorno de tu día y empujarte a hacer lo que más te gusta. Es en las mañanas donde se logra encender el switch de la “motivación”.
Si no eres mañanera, entonces comienza con tratar de levantarte una hora más temprano de lo normal y cuando ya se vuelva más fácil hacerlo, agrégale otra hora y vas bajando hasta poder ser una persona que se levante temprano. En este punto TOMATE TU TIEMPO.
- Ponte metas… sí, una tan sencilla como la del número 2, metas como levantarte más temprano, hacerte desayuno (si no es que ya lo haces), comer una fruta o vegetal por la mañana, beber agua a la primera hora… Etc.
Eso te hará sentir que estás alineándote poco a poco a esa persona que quieres ser.
- Ora, medita, lee la biblia, lee un libro que te gusta por 5 minutos, investiga que hacen las personas que han llegado a lo que quieres lograr llegar. Es importante mantenernos conectados a esas cosas que son buenas para nosotras.
Nos la pasamos, corre, corre a cargar el celular cuando está en 1% y nosotras toda la vida estamos “OFF” “Low Battery” en nuestra motivación…
Es un hábito que ya lo vemos tan normal, pero cuando comienzas a empujarte y a priorizarte te das cuenta de que estabas en un hábito que no te llevaba a nada.
- Empújate, si empújate a hacer las cosas que no harías normalmente, no es que te maltrates, tampoco así.
Pero si estás tratando y 4 de los 7 días de la semana estás haciendo algo que te lleve más cerca, OYE estás en el camino correcto.
No te castigues ni dejes todo votado por unos dos días de caídas. Esos días van a venir, aunque no queramos. Estamos construyendo un hábito en la vida de un ser humano, no un robot.
Eres humana y obviamente esa lucha vendrá. Tente un poco de paciencia, el proceso es hermoso.
Resumen
- La clave para desarrollar hábitos con propósito es la determinación, incluso cuando no tenemos ganas. Esto se logra dependiendo del Espíritu Santo y permitiendo que la Palabra de Dios transforme nuestra mente y acciones.
- Todos tenemos rutinas, aunque no siempre sean intencionales. Evaluar lo que hacemos cada día nos ayuda a identificar si nuestras acciones nos acercan a Dios y a nuestros propósitos o si nos mantienen estancadas. Pequeños cambios, como iniciar el día con oración, escuchar contenido edificante y establecer metas sencillas, pueden transformar nuestra rutina en una aliada para el crecimiento.
- Formar nuevos hábitos requiere esfuerzo y paciencia. Es clave empujarnos a hacer lo que nos acerca a nuestros objetivos, sin castigarnos por las caídas. La constancia, incluso en días difíciles, es lo que nos lleva al verdadero cambio. Lo importante no es la perfección, sino la perseverancia en el camino que Dios nos ha trazado.
Preguntas de autorreflexión
- ¿Mis hábitos diarios reflejan las metas y valores que quiero alcanzar, o solo los sigo por inercia?
- ¿Qué obstáculos internos o externos me impiden ser constante en mis hábitos, y cómo puedo superarlos con intención?
- ¿Cómo puedo alinear mis hábitos con un propósito mayor que me motive a ser más determinada y perseverante?
¡Nos vemos en la próxima!
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