¿La motivación te guía o la disciplina te sostiene?

by | Mar 7, 2025 | Motivación | 0 comments

¿Cuál es tu fuente de motivación?

¿Qué haces cuando te sientes desmotivada? ¿A qué recurres? ¿Cuál es tu mayor fuente de motivación?

¿Videos motivacionales? ¿Música? ¿Conversaciones con una amiga que siempre te escucha?

Todo eso puede ser útil, pero, ¿qué pasa si te digo que esas opciones no son suficientes para mantener la motivación a largo plazo?

Me encantaría decirte que siempre habrá personas alentándote en cada paso de tu proceso, pero la realidad es que no siempre será así. En muchos momentos tendrás que levantarte por ti misma.

El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias.

-Salmos 28:7 NVI

Cada una de nosotras está atravesando un proceso, luchando por sus metas y enfrentando desafíos personales. Pero no sería justo esperar que alguien más detenga su vida para impulsarnos en la nuestra. La única persona que dio su vida para que podamos tener una nueva oportunidad es Jesús.

¿Cómo me anima la biblia?

David nos modeló esto con su vida, aun en medio de su situación adversa, él nunca dejo de poner sus ojos en Dios:

“Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.”

Salmos 121:1-2 RVR 1960

David tenía un propósito: Dios lo había llamado a ser rey. Aunque lo sabía, eso no lo libró de pruebas ni de momentos de desánimo. Sin embargo, en lugar de rendirse, adoraba a Dios y le recordaba a su alma quién era su verdadera fortaleza.

Cuando nos sentimos desanimadas, lo mejor que podemos hacer es alimentar nuestro corazón con la verdad de Dios. Es el regalo más valioso que podemos darnos a nosotras mismas.

Claro, la comunidad es importante, pero hay momentos en los que Dios permite que estemos a solas con Él para trabajar en nosotras de manera personal.

¿Qué significa motivación?

La Real Academia Española define la motivación como:
“Conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona.”

La Biblia nos lo dice de una manera aún más clara:

“Esfuérzate y anímate; no temas ni tengas miedo de ellos, porque el Señor va contigo, no te dejará ni te desamparará.”
Deuteronomio 31:6

Esfuérzate y anímate. Nadie más puede hacerlo por ti. Pero aquí está la clave: “porque el Señor va contigo”.

Sin embargo, ¿cómo puede Dios guiarte si no te mueves?

Si te sientes desanimada, ora. Si te sientes feliz, adora. Santiago 5:13-15 nos recuerda que debemos buscar a Dios en todo momento.

Pídele a Dios que encienda en ti el deseo de estar siempre en conexión con Él. Porque el desánimo vendrá, pero lo que hagas en esos momentos es lo que marcará la diferencia.

Cuando La Motivación Falta, La Disciplina Responde

Aquí es donde entramos en lo práctico. Ya sabemos que la Palabra de Dios nos ancla y nos ayuda a ordenar nuestras emociones y pensamientos. Pero ahora, hazte esta pregunta:

¿Cuánto te conoces a ti misma?

La mayor parte del tiempo estarás sola con tus pensamientos. Si no has trabajado en conocer tu identidad en Dios, es posible que la falta de claridad y dirección te lleve a la desmotivación.

Muchas veces esperamos que algo o alguien nos impulse, pero la verdad es que la motivación es inconstante. Habrá días en los que te sentirás inspirada y con energía, y otros en los que no querrás hacer nada.

Es ahí donde entra en juego la disciplina.

Sí, la disciplina es la que hará lo que la motivación no quiere hacer. Cuando decides ser disciplinada, poco a poco la motivación comenzará a seguir su ejemplo.

Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla. Al contrario, ¡es dolorosa! Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta para los que han sido entrenados por ella.

-Hebreos 12:11 NTV

Por eso, en los días en que la motivación no esté de tu lado, empuja a tu motivación.

Levántate, sigue adelante con tu propósito, aunque no tengas ganas. Si solo trabajas cuando te sientes motivada, nunca lograrás avanzar realmente.

La rutina no requiere motivación, sino necesidad. Pero los sueños y propósitos requieren compromiso, disciplina y fe en Dios.

Así que hoy, decide moverte. No esperes a que la motivación toque tu puerta. La verdadera transformación ocurre cuando decides avanzar, con o sin ganas. Y recuerda, Dios va contigo en cada paso.

“Las personas que no son capaces de motivarse a ellos mismos deben contentarse con la mediocridad, no importa lo impresionante que sean sus otros talentos.” 

–Andrew Carnegie

Resumen

  • No siempre habrá alguien que nos motive, debemos aprender a animarnos en Dios.
  • Muévete con Dios, no te quedes esperando sentir motivación
  • La Biblia nos enseña que la disciplina puede ser difícil, pero produce frutos en nuestra vida.

 

Preguntas de autorreflexión

  • ¿Cómo puedo comenzar el hábito de acudir a Dios cuando no me sienta con ánimos?
  • ¿Cómo puedo recordarme a diario que Dios está conmigo en cada paso de mi proceso?
  • ¿Qué versículos puedo memorizar o declarar sobre mi vida para mantenerme firme en tiempos de desmotivación?

 

¡Nos vemos en la próxima!

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