No todo el mundo tiene que estar de acuerdo con tus límites para que sean válidos.
¿Qué Dios está trabajando en mí?
Lidiar con personas difíciles es complicado y no nos equivoquemos, nosotras somos difícil para alguien más —no estoy hablando del normal de las personas difíciles— estoy hablando de personas que saben que deben respetar límites y deciden solo respetar los que les conviene a ellos.
Cuando nos enfocamos en entender que ellos están obrando desde su perspectiva, se vuelve más llevadera la vida con ellos, aprendemos a tolerarlos.
Todos tenemos personas difíciles a nuestro alrededor y muchas veces no nos podemos alejar de ellos/as tan fácilmente como quisiéramos.
Muchas veces esas personas difíciles son mamá, papá, hasta un jefe y en la economía, como la que estamos viviendo en NYC donde los trabajos cuelgan de un hilo, es difícil poder alejarse.
Lo ideal es aprender a saber tolerarlos y poder entender que Dios permite personas así para desarrollar la paciencia y la benignidad en nosotras, no para castigarnos.
Somos espejo
Las personas difíciles tienden a usarnos como espejos sin darse cuenta. Ellos/as tienden a tener una imagen —fija frente al espejo en sus corazones— de quien ellos creen que son. Mientras que a los demás los ven con el espejo roto con el que ellos viven toda la vida.
Lo común que he visto de las personas difíciles es el ego, nunca verán que son difíciles o que están sobrepasando los límites. Se obsesionan con la persona —que en lo espiritual— le revelan lo que deben sanar, al sentir ese sentimiento de confrontación, perciben que son atacados, muchas veces heridas del pasado salen a la luz haciéndolos sentir incómodos y dejan salir su ego/orgullo haciendo que se vuelvan más difíciles.
Hasta que se decidan a quitar el “Wannabe” de su espejo y comiencen a ver lo que son en realidad, no podrán llegar a sanar por completo y entender que todo lo que ven en otros en verdad están en ellos.
Para darte un ejemplo claro de tales personas, ve a los evangelios y observa como los fariseos se obsesionaron con Jesús y su ministerio. Jesús solo estaba cumpliendo su propósito en esta tierra y los fariseos no soportaron eso.
Lo tenían tan cerca y podían oler y ver la vida de Jesús en esta tierra y en vez de emocionarse y decidir cambiar —o mejor aún, abrir los ojos— prefiriendo decir que Jesús estaba blasfemando a Dios.
¡QUÉ LOCURA!
Nuestro rol ante tales personas
Lo primero es que debes identificar si estas personas son esenciales en tu vida, ejemplo: familia, jefes, compañeros de trabajo, etc. Identifica si puedes poner una distancia sana y si no —asumiendo que te has tratado de comunicar con estas personas y ellos no entienden— entonces sería ya trabajar en que es lo que hacen o dicen que te incomoda y ver que Dios está tratando de trabajar en ti.
Siempre promuevo el pensamiento de que Dios tiene total control de nuestras vidas, cuando nacemos de nuevo. Este pensamiento nos genera paz cuando meditamos en él. No es solo una idea que se me ocurrió, sino que viene de muchos versículos en donde Dios repite una y otra vez que él tiene total dominio del mundo entero.
“El Señor ha hecho de los cielos su trono; desde allí gobierna todo.”
Yo hago mi parte, Dios hace la suya
El señor nos da estrategias de cómo lidiar y pasar por estos procesos, los cuales él sabe y sabía de antemano que iban a venir a nuestras vidas.
Si tú sabes que vas a ir a la guerra:
¿Irías sin armadura? ¿Irías sin equipo de protección? O ¿solo irías confiando que Dios te va a proteger aún después de Dios darte herramientas para protegerte?
“Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.”
Entonces, si sabes que en el mundo tendremos aflicciones ¿Por qué no te pones la armadura de Dios? (Efesios 6)
¿Por qué sigues yendo sin armadura a las reuniones familiares, al trabajo o a esas conversaciones con personas que ya sabes que son difíciles?
¿De verdad los vas a seguir responsabilizando por no tener la gracia que a ti sí se te fue dada, la de conocer a Dios y su verdad?
Entonces dime, ¿quién tiene el llamado —y la responsabilidad— de vivir Efesios 6 como un mandato, no como una opción?
La razón por la que nos frustramos con esas personas difíciles es que pensamos que ellos deben entender lo que nosotras entendemos. Queremos hacerlos ver lo que vemos y es imposible hacer que otros vean con nuestros ojos.
¿Qué puedo aprender de esta situación tan difícil?
- Reflexionar y a analizar
- Aprender a estar callada en momentos de provocación
- Aprender a confrontar en amor
- Aprender a ignorar cuando es necesario
- Aprender a tener paciencia
- Aprender a conectar más con Dios a través de orar por los que nos persiguen
Esas personas nos están revelando algo que debemos aprender, si no, Dios, —que tiene todo el poder y dominio de hacer que el mar se abra o que el faraón se haga un sueño para que su hijo sea gobernador de Egipto— no permite que pases por lo que estás pasando.
Si estás aquí y te afecta la cercanía con personas difíciles es porque todavía estás siendo perfeccionada.
No trates de cambiar a una persona difícil, solo ora por ellos y cuida tu paz, las personas difíciles saben con quién ser difíciles y con quien no.
Piensa en una persona difícil y escribe cómo puedes marcarle un límite claro esta semana sin caer en culpa.
Preguntas de reflexión:
- ¿Qué me está enseñando Dios a través de esta difícil relación?
- ¿Estoy tratando de hacer a esta persona cambiar o de guardar mi corazón?
¡Nos vemos en la próxima!

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