Decir que sí a todo no te hace buena persona, solo te hace invisible para ti misma.
¿Qué es tener pocos límites?
Tener pocos límites es tener demasiada permisividad, la falta de límites no te hace más empática sino que afecta tu estabilidad emocional, permitiendo que otros tomen control. Esta falta de límites en cierta parte te hace ver como una persona buena, generosa, y amorosa.
La razón por la que se ejerce este “límite” o falta de tal, es para no tener que establecer límites claros e incomodar o inquietar las relaciones que tenemos con otros.
A la hora de tener poco límites muchas veces las personas con esta característica tienden a sufrir de ira, ya que la frustración, el miedo al rechazo, abandono y/o la falta de tiempo en el día hacen que se frustren con ellas mismas.
Ejemplo: No pones límites alguno y dejas que los otros determinen muchas áreas importantes en tu vida, inconsciente o conscientemente sientes culpa cuando dices “no, no puedo, estoy ocupada, etc.”. Sientes que le has fallado a los demás, tratas de envasar todo en las 24 horas que tienes en tu día y te drenas cuando ves que no puedes hacerlo todo.
No revisas las redes sociales cuando necesitas un descanso, así nadie se da cuenta de que estás en línea. Te cansas muy rápido de la gente y sientes que las personas son muy demandantes, cuando al final del día la que se demanda demasiado eres tú, tratando de hacer a todos felices.
¡Me estoy hablando a mi misma!
¿Te suena? Esto puede ser causa del miedo al abandono o a que las personas te dejen de querer. La realidad es que si alguien te acusa o te deja de querer, cuando no le puedes “dar algo” o no puedes estar ahí 24/7 esa persona nunca te quiso.
La tendencia del abandono puede venir por muchos factores que aquí no nombraré porque es un tema muy general, pero esto viene de un amor propio muy dañino que termina haciéndote muy infeliz a la larga.
Poner límites es incómodo, ya que si no estás acostumbrada a poner límites en alguna área de tu vida, estás tratando de ejercer un músculo que no está acostumbrado a ser ejercitado y al principio será incómodo.
Con el tiempo se hace fácil y es que ese es el lema con todo en la vida, la práctica hace al experto.
¿Por qué es complicado el Tema de los Límites?
¿Cómo hago para poder ejercer ese músculo de los límites si no estoy acostumbrada a ponerlos?
La razón por la que el tema de los límites es un poco complicado es porque son rayas invisibles que creamos según las creencias y cómo crecimos; aplicadas a otros y a nosotras mismas.
Lo sencillo de esto es que si tú pones límites a otros en alguna área de tu vida, tienes que entender que esos mismos límites, otros pueden ejercerlos en ti.
Me sucedió muchas veces –en el transcurso de ser intencional con los límites a que sea algo natural y que no me cause malestar– cuando puse límites a otros en áreas personales, tiempo después esas mismas personas me decían lo mismo. Tipo “monkey see, monkey do”
Entendí que no solamente yo estaba reflejando mis límites, sino que otros podían sentir la confianza de aprender de esos límites y aplicarlos en sus vidas.
Somos un ejemplo de fortaleza y personalidad cuando sabemos decir las siguientes frases:
- No me gusta.
- No quiero.
- No puedo.
- NO. (El NO también es una frase completa)
- No, me molesta esto…
- En este momento No.
La idea es ejercer ese músculo para poder decir “NO” y punto; y no sentirnos mal por dar una explicación de nuestra agenda entera a otros para justificar nuestro NO.
Escribe una lista de frases que podrías usar esta semana para decir no con amabilidad y claridad.
Preguntas de autorreflexión
- ¿A quién estoy tratando de complacer cuando ignoró mis propios límites?
- ¿Qué parte de mí sigue creyendo que decir “no” me hace una mala persona?
- ¿Cómo cambiaría mi vida si empiezo a poner límites como Jesús: desde mi identidad y no desde el miedo?
¡Nos vemos en la próxima!

0 Comments