“Antes de sanar, necesitas entender a quién le diste autoridad sobre tu identidad.”
El origen de la validación
Todo ser humano desea ser validado, el deseo viene de nuestra naturaleza humana de buscar la conexión y el amor de otro ser humano. Pero confundimos la validación humana con el agradar a Dios, muchas veces –diría más veces de lo normal– esas dos no se alinean.
Queda claro que no es mi intención ganarme el favor de la gente, sino el de Dios. Si mi objetivo fuera agradar a la gente, no sería un siervo de Cristo.
-Galatas 1:10
¿Qué significa agradar a la gente?
Cuando leí este versículo la primera vez pensé que Pablo hablaba desde la rebeldía y el ego. Me imaginaba a Pablo en una situación incómoda de tanta opresión que esas fueron las mejores palabras que en ese momento él pudo expresar.
Profundizando en este versículo me di cuenta de que Pablo no se estaba refiriendo al famoso “qué me importa lo que otros piensan, yo hago lo que se me dé la gana”
Si no de un genuino deseo de servirle a Dios, aun por encima de lo que otros estaban opinando de él.
¿Cómo llegó Pablo a esa decisión? ¿Qué pasó con Pablo para que él llegara a ese entendimiento?
Fue rechazado,
Fue encarcelado,
Fue puesto en duda por falsos líderes,
Las adversidades le aclararon la vista espiritual llevándolo a entender que Dios era su guía y sustento. Quizás para muchos , Pablo perdió en la vida, pero para Pablo y sobre todo para Dios, él estaba ganando. Viendo la vida de Pablo desde el panorama de una línea de tiempo vemos que Pablo ganó un sin número de personas para Cristo a través de todo lo que atravesó.
Esto solo ocurrió cuando Pablo dejó de agradar a la gente y se enfocó en agradar a Dios con su vida, sus decisiones y sus palabras.
AGRADAR A DIOS
Agradar a Dios a veces no tiene sentido para el ojo humano —nos incluye a nosotros mismos, aunque seamos espirituales— aprender a agradar a Dios desarma por default las ganas de querer ser validado.
¿Cómo hago para querer agradar a Dios?
Agradar a Dios no es algo que solo pasa por la fe, debemos ser intencionales.
Sumérgete en su palabra, mientras más la leas y aprendas de ella, más conocimiento y entendimiento se te será revelado; y más fácil será entender cómo agradar a Dios.
Podría reducirlo a pasos simples, pero agradar a Dios no es una fórmula rápida; es una transformación profunda del corazón y de la mente.
“..más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.”
La forma en que Dios nos cambia la manera de pensar es a través de leer su palabra y orar a diario. No verás un cambio de la noche a la mañana, pero sí verás un crecimiento progresivo en tu vida.
¿Cómo dejar de depender de la validación externa?
La respuesta es sencilla, y se responde con una pregunta: ¿Qué dice Dios de tu identidad y el valor que tienes en él?
¿Qué dice Dios en la biblia de mi valor? ¿Creo que Jesús me ama? ¿Creo que merezco sus bendiciones, misericordia, y gracia?
Estas preguntas son cruciales a la hora de entender por qué me afecta lo que otros piensan de mí, ya que lo que otros piensan está haciendo balanza con lo que Dios piensa de mí.
Estamos entronando las opiniones de otros en el lugar donde Dios debe tener total control y esto es por falta de conocimiento de lo que Dios dice de mí.
El valor que tenemos de nosotras mismas es una cruz que debemos cargar a diario, ya que el mundo va en constante cambio de un trend a otro y este mundo se enfoca en crear FOMO (Fear Of Missing Out).
Aprende a aclarte en Dios, creer en lo que él ha dicho de ti, trabaja en creer que él tiene cosas buenas para ti y que te ve con ojos de amor, aprende lo que es amor y camina en la realidad de que ya ese miedo no puede someterte.
Es la acción en fe que mueve el miedo que paraliza. Es esos pasos que vas tomando día a día a una relación profunda con Dios, que te enseña a dónde debes dirigirte, qué decisiones debes tomar y cómo debes comportarte con otros.
Esta no es una lucha superficial. Es una batalla por la autoridad de tu identidad.
Y en los próximos mensajes vamos a desarmarla desde la raíz…
Preguntas de autorreflexión
- ¿Qué opinión pesa más en mis decisiones diarias: la de Dios o la de las personas?
- ¿En qué áreas de mi vida busco aprobación para sentirme segura o valiosa?
- Si dejo de agradar a otros, ¿qué es lo que realmente temo perder?
¡Nos vemos en la próxima!

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